Carteles de la Guerra Civil Española: Tot per al front (77/110)

La cada vez más angustiosa situación económica a que se ve reducida la República durante el conflicto, explica los numerosos carteles que sus dibujantes realizan para incentivar la producción. Si «ganar la guerra» se convierte en la consigna prioritaria de cara a los frentes, el «aumentar la producción» es su equivalente en la retaguardia. La conexión entre ambas es muy clara: se impone la centralización, expresada en lo político en el mando unificado y en lo económico en el control estatal de la producción. Lógicamente, los dos objetivos encontrarán los mismos enemigos.


La CNT edita carteles con estas consignas, pero su estrategia es muy diferente de la que patrocinan Negrín y los comunistas, como los sucesos de mayo en Barcelona y el final del Consejo de Aragón se encargarán de demostrar.


Los carteles dedicados a potenciar el rendimiento agrícola se dividen en dos grupos bien diferenciados. Aparecen por un lado los abiertamente figurativos, más próximos al paisajismo tradicional que a la técnica cartelística. En ellos, la tonalidad insiste siempre en la misma gama de amarillos (trigo) y ocres (tierra), y la imagen del campesino se reduce a la figura solitaria que trabaja con una azada o una hoz- Son carteles de escaso contenido militante, bien diferentes de los del otro grupo, realizados por artistas más comprometidos políticamente, que no se limitan a reflejar el tradicional ambiente rural, sino que ofrecen una idea del futuro del campo en caso de una victoria republicana. No es una propaganda basada en la consigna, sino en la imagen, como ilustra perfectamente el de Fontseré que comentamos. La presencia del tractor, una máquina casi desconocida en la España de aquel tiempo, cumple ese papel al ofrecer al espectador una imagen del campo modernizada y humanizada, tan alejada de la atrasada e injusta situación real. La influencia de la Unión Soviética, que en muy poco tiempo había transformado su estructura agraria, pesa sobre los carlistas más comprometidos, que insisten una y otra vez en cambiar la imagen tradicional del campesino por la del obrero rural.


La máquina se reviste, por tanto, de un papel liberador, superando un poco el mito del simple «reparto» de tierras como solución para la agricultura.


Detalles técnicos del cartel:

Autor, Fontseré. Editor, CNT-FAI. Imprenta, Propaganda Boix. Barcelona. Medidas, 135 x 100 cm. (Col. FIEHS-CEHI.)


Fuente: “Carteles de la Guerra Civil Española”, Ediciones Urbión, S.A. 1981.



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