Intouchables


Empieza a manifestarse cada vez con más fuerza ese pensamiento de que en España pululan personas intocables.

Ejemplos cercanos de casos que ayudan a generar esa sensación tenemos varios: señores Francisco Correa y Pablo Crespo con la trama Gürtel (http://politica.elpais.com/politica/2012/01/23/actualidad/1327315561_578421.html, http://www.publico.es/espana/421191/el-supremo-inhabilita-once-anos-a-garzon-por-el-caso-de-las-escuchas), el indulto del también banquero Sr. Alfredo Sáenz (http://economia.elpais.com/economia/2011/11/25/actualidad/1322209980_850215.html), la suspensión de la imputación de la Infanta Cristina (http://www.publico.es/espana/454881/la-audiencia-de-mallorca-suspende-la-imputacion-de-la-infanta-cristina), etc.

No digo yo que lo ocurrido con todos estos señores y señora sea contrario a Derecho, ¡válgame Dios!. Oiga, que al Señor Blesa se le indulte, no discuto la legalidad de la decisión judicial. Que al Sr. Baltasar Garzón, atendiendo a estrictos razonamientos jurídicos, que no de ética, moralidad y oportunidad, se le aparte de la carrera judicial por permitir escuchas ilegales, tampoco —de hecho, en buena parte de los operadores jurídicos existe la convicción de que el Sr. Juez no debió traspasar esa línea—. No, lo que digo es que, precisamente porque fuera de los círculos especializados no se entiende de asuntos jurídicos, la sensación de intocabilidad de algunos paisanos alcanza cada vez mayor cuerpo. O, al menos, así muchos lo percibimos debido a los mensajes que se transmiten en los medios de comunicación.

Y no sólo personas, también determinados asuntos parecen intocables, como ocurriera con las exhumaciones en el marco de la investigación realizada por el ex Juez Garzón sobre la Memoria Histórica.

Lo que a estas alturas me resulta harto curioso son las formas, los métodos tan variopintos que los poderes interesados vienen utilizando para apartar de la sentencia condenatoria o de la prisión a estos intocables, o del debate jurídico determinados asuntos “espinosos”.

Así, desde aquellas formas directas, sin subterfugios, a las bravas y a pecho descubierto, como ocurrió con el indulto del Sr. Sáenz, hasta aquellos métodos más elaborados, estratégicamente diseñados, como la del Sr. Baltasar Garzón para apartarlo de su investigación sobre la Memoria Histórica, del caso Gürtel y, de camino, de la carrera judicial—http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/15/espana/1268667624.html#franquismo—: una causa menor —por rechazar una querella contra un banco que supuestamente le financió actividades que desarrolló durante su estancia en la Universidad de Nueva York—, una causa políticamente incorrecta —la investigación de los crímenes del franquismo— y, finalmente, una causa de marcado carácter técnico-jurídico —por intervenir las comunicaciones imputado-abogado en la trama Gürtel— que es la que, finalmente, lo aparta de la carrera judicial. Con la primera, agua, con la segunda, tocado, con la tercera, hundido.

Lo último ha sido la anulación, por la sección 30 de la Audiencia Provincial de Madrid, del auto de reapertura de las diligencias previas que reabren la causa contra el Sr. Miguel Blesa —http://www.elperiodico.com/es/noticias/economia/caja-madrid-concedio-diaz-ferran-prestamos-por-131-millones-anos-2391473— y que da lugar al auto de ingreso provisional en prisión del banquero —el debate, nuevamente, está servido, tanto el jurídico (así responde en su auto el juez instructor, Sr. Elpidio-José Silva Pacheco http://www.abc.es/economia/20130626/abci-juez-elpidio-silvia-apartado-201306261453.html al auto de nulidad de la Audiencia Provincial de Madrid http://imagenes.publico.es/resources/archivos/2013/6/19/1371657708451autoble.pdf), como el político —en este caso, baste teclear en Google “Miguel Blesa”, sin más, y verán un sinfín de enlaces, opiniones diversas y contrapuntos—. Y, otra vez, se hace patente esa sensación de impunidad y de gobierno de la cleptocracia, como en alguna ocasión ha definido Julio Anguita a los ladrones de medio pelo que, según él, se han adueñado de este País http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/nos-domina-cleptocracia-que-significa-gobierno-de-los-ladrones-_796922.html.

El debate está servido, digo, aunque en esta ocasión, la salida de la cárcel del Señor Blesa se hace, no sólo por cuestiones de procedimiento, sino, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, también por cuestiones de fondo, en relación a su culpabilidad o no, sobre la existencia o no existencia de indicios fundados de la comisión del delito.

Así, el objeto del debate jurídico es el siguiente: si resulta viable la reapertura de una causa penal archivada cuando, existiendo un auto de sobreseimiento provisional por no existir indicios de la comisión de un delito, no se aportan nuevas pruebas que permitan dicha reapertura. O, dicho de otro modo: el juez de instrucción archiva provisionalmente el proceso porque, de las pruebas aportadas hasta ese momento, no existen indicios suficientes de la comisión del delito; pero este archivo es provisional, para el caso de que, en un futuro, se aporten nuevas pruebas que permitan su reapertura.

En el caso concreto y en contra de lo decretado por el juez instructor, la Audiencia Provincial de Madrid estima que no existen nuevas pruebas que permitan reabrir, como se ha hecho, el caso e imputar al Sr. Blesa de delito alguno. Lo cierto es que el Auto de la Audiencia Provincial resulta extremadamente duro con el juez instructor, llegando a decir que lo que pretende no es más que hacer responsable, en parte, al Sr. Blesa de la crisis económica, basando sus razonamientos en meros argumentos extraídos de la Wikipedia.

Enlazando con el principio, comparemos este asunto del Señor Blesa con el asunto Mercadona por el que se acusa de “robo” a miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores — http://www.publico.es/espana/440706/sindicalistas-se-llevan-alimentos-de-dos-super-en-andalucia-para-comedores-sociales —. Comparémoslo, no desde un punto de vista jurídico, obviamente, porque en nada tienen que ver —ni el tipo de delito del que se acusa, ni la cuantía supuestamente robada, ni el fin que se persigue con el “robo” ni, mucho menos, la clase social a la que pertenecen quienes participan—, pero sí en cuanto a lo extraño del tema: en el asunto del banquero Blesa, al que se le acusa de autorizar indebidamente un crédito de más de 26 millones de euros al Sr. Díaz Ferrán, va a la cárcel pero “no dura ni dos días” porque el juez ha tirado de la Wikipedia para justificar su ingreso, según entiende la AP; en el segundo, acusados de robar algunos cientos de euros con el objeto de denunciar los estragos que la crisis está provocando contra los más necesitados, se encuentran con la espada de Damocles de ser condenados a pena de cárcel. ¿No me digan no ser cierto que tan extraño resulta un caso como el otro?. Y, sin embargo, en el primero no se ha imputado, mientras que en el segundo, sí. Lo de siempre: el ladrón de guante blanco sale ileso, los intocables, siempre pagan los mismos, la justicia no es igual para todos, etc., etc. Y esto es lo que la gente normal, mucha gente, comprensiblemente piensa.



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